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¿Te montas en el renminbi o el renminbi te monta a ti?

renminbi

A día de hoy, en China se pueden encontrar extranjeros provenientes de cualquier rincón del mundo. Los hay que vienen a trabajar, los hay que vienen a estudiar, los hay que vienen a descubrir su cultura y parajes, y los hay que vienen directamente con la idea de montarse en el yuan y hacerse de oro en cuatro días.

Este artículo va dedicado a estos últimos, verdaderas aves rapaces que llegan a China convencidas de que la fortuna los espera a la vuelta de la esquina.

Durante mi estancia en China he conocido a varios de ellos, y recuerdo que al principio me solía quedar pasmado ante su contagioso optimismo y la cantidad de “oportunidades” que eran capaces de detectar a su alrededor.

En mis primeros meses en Wuhan, allá por mediados-finales de 2011, me topé con uno que me convenció de que sería poco menos que un imbécil si no me ponía a vender vino español en China.

Según me contó, incluso él, que era escandinavo, había caído en la tentación del vino en China y ya se había hecho pasar por el dueño de una bodega francesa para promover los intereses de un comerciante local. El interés que los chinos mostraban por su “culo blanco” era tal que ni siquiera dejó de recibir ofertas después del día en que la televisión local le pidió que dedicara un brindis en francés y respondió con un bochornoso “prooooost”.

Efectivamente, queridos amigos, China, y especialmente las provincias del país con menor presencia de extranjeros occidentales, están llenas de todo tipo de ofertas de trabajo surrealistas para los que están dispuestos a trepar hasta lo más alto, y para cualquiera lo suficientemente curioso o iluso como para meter las narices en ellas.

Para que os hagáis una idea, al segundo día de mi llegada a Wuhan, me encontré con un par de jóvenes locales que me ofrecieron disfrazarme de cowboy y sacarme fotos con los clientes de un centro comercial. La verdad es que los 60 euros al día que me prometieron sonaban bastante tentadores, pero finalmente rechacé la oferta, no fuera que alguna de esas fotos llegara a manos del Departamento de Investigación de la Universidad Pública de Navarra.

El caso es que, cuando le comenté la anécdota a un colega ruso de la residencia de estudiantes, él me explicó que la ciudad estaba llena de oportunidades de lo más sorprendente, como la de hacerse pasar por inspector de calidad en fábricas que producen para marcas extranjeras, “tarea” por la que llegaron a pagarle más de 100 euros al día.

Meses más tarde conocí a un marroquí cuyos ingresos regulares provenían de la enseñanza del español, pero que acumulaba un suculento “extra” cada mes trabajando para todo tipo de empresas que le contrataban para que hiciese una presentación pública, y dotar así de cierto aire “internacional” a sus marcas y sus productos.

Se trataba de un trabajo de alta “flexibilidad” que le obligaba a recorrer cientos de kilómetros al mes, pero que le estaba permitiendo ahorrar lo necesario para lanzar una aventura empresarial en Europa, donde le esperaban su mujer y su hijo.

Nunca le pregunté sobre ello, porque es un tema delicado para los musulmanes, pero me consta que también existe todo un mundo de ofertas ligadas a la tradición china de “agasajar” y “entretener” a socios, clientes o los altos cargos de empresas mediante la ingesta de alcohol y la participación “activa” en los brindis de las reuniones de negocios.

Por otra parte, a los y las que lucen buena planta tampoco les resulta difícil encontrarse con ofertas para trabajar en clubs nocturnos, en los que se pueden llegar a ganar más de 200 euros por cada noche bebiendo con los clientes o tomando parte en algún tipo de actuación.

Sin embargo, muchos de los occidentales recién llegados al país, sobre todo aquellos de tez más clara, no tardarán en recibir ofertas bastante menos dudosas y precarias en el sector de la educación, para ejercer como profesores de idiomas en academias o en las propias universidades chinas, a pesar de que está prohibido trabajar con un visado de estudios.

Esto es algo que me ha ocurrido tanto a mí como a muchos de mis compañeros de clase durante nuestros cursos de chino, muchos de los cuales recibimos insistentes invitaciones para enseñar lenguas que apenas hablábamos, con el pretexto de que “los estudiantes chinos quieren ver al profesor occidental”.

Por todo ello, al comprobar lo fácil que puede resultar encontrar trabajo y ganar salarios relativamente altos por apenas unas horas semanales, muchos hemos cometido el error de pensar que triunfar a lo grande resultaría también mucho más fácil que en Europa o América.

Efectivamente, si os fijáis un poco en el tipo de ofertas que he descrito, os daréis cuenta rápidamente de que no se trata de puestos de los que se pueda esperar un “ascenso meteórico” precisamente. De hecho, a excepción de las ofertas para profesores de idiomas (si es que ofrecen un contrato en condiciones) el resto vienen acompañadas de buenas probabilidades de acabar convertido en un mono de feria o algo bastante peor.

Por eso hay que tener mucho cuidado al pasarse de listo y aplicar la “regla del tres” con las ofertas laborales de China, ya que el hecho de que exista una gran cantidad de chollos pasajeros en absoluto implica que las oportunidades de jubilarse joven sean igual de abundantes.

En realidad, como ya he explicado ya en varias ocasiones, China es un país en el que el parentesco y las redes inter-familiares dominan buena parte de la esfera profesional, lo que hace que los extranjeros lo tengamos bastante más difícil de lo que nos imaginamos a la hora de llegar a lo más alto en nuestro sector o especialidad.

Y aunque es cierto que algunos acaban triunfando con sus proyectos empresariales, lo cierto es que ya hace tiempo que se volvieron a casa varios de los que me hicieron ver como un tonto por no dedicarme a los negocios, y no recuerdo que lo hicieran con los bolsillos llenos de dinero precisamente.

Por otra parte, tampoco hay que olvidar que, en ocasiones, cooperar con empresas chinas puede implicar hacerse partícipe de maneras de comerciar, de producir y de trabajar que posiblemente serían ilegales en nuestro país.

En mi caso, por ejemplo, me insistieron mucho para que trabajara como traductor en una red de empresas que vendía ropa de marcas falsas a España, pero aunque el salario no estaba nada mal, mis inclinaciones éticas me llevaron a rechazar la oferta. También tuve la oportunidad de mediar en la venta a China del stock inmobiliario de España, actividad que bien podría haberme llenado los bolsillos, aunque nunca me llegó a convencer la idea de vender casas de desahuciados a ricachones chinos enriquecidos a costa de enchufes políticos.

Y ya que mencionamos la oscura relación entre dinero y poder, tampoco hay que olvidar la costumbre todavía arraigadísima de sobornar a diestro y siniestro para sacar adelante el negocio, hábito al margen del cual nos arriesgamos a jugar con una gran desventaja competitiva en buena parte del país, o encontrarnos con todo tipo de trabas y obstáculos por parte de la propia administración.

Por supuesto, con ello no quiero decir que en China uno no pueda ganar jugando limpio, pero después de lo que he visto al participar en un proyecto de cooperación internacional y colaborar con varias empresas chinas, me cuesta mucho creer que tal posibilidad vaya a ser tan sencilla como muchos la pintan.

Otro día os contaré en detalle mis experiencias en el área profesional y de los negocios, para que veáis cuánto de milagroso hay en la peculiar forma de hacer negocios en China. Mientras tanto, espero que lo escrito hoy os permita haceros una idea del curioso panorama laboral que os podéis encontrar en este país, y que os sirva para estar prevenidos la próxima vez que os vengan a vender la moto del enriquecimiento chino.

Comments

  1. Querido Javier Telletxea. Lo cierto es que para hacerse rico hay que hacer cosas poco éticas. No conozco un rico que se haya dedicado a los negocios basándose en el amor y en el respeto. Incluso los nuevos ricos que se están produciendo con la filosofía de energía verde… no estoy muy puesto en el tema pero seguro que hacen algo poco ético. De todas formas en el día a día, y en pequeña escala, todos cometemos cosas poco éticas. Como comer en el MCdonald´s, o beber agua embotellada.

    Si no haces mal aquí, haces mal allí y sino en honolulu XD

    Disfruta de tu estancia en china! y enhorabuena por el blog!

    • Hola Jon,

      muchas gracias por tu comentario!!

      Mira que yo he intentado ideas de bombero en China, pero tengo que darte la razón, ya que en muchas de ellas acabé sintiendo cierto malestar que provenía de esa cosa tan incómoda para los negocios que llamamos “conciencia”.

      Eso no quita que uno pueda ganarse la vida honradamente aquí y en Honolulu, pero es verdad que hoy en día es casi imposible ser totalmente consecuente con los principios que mencionas.

      Al final siempre acabas comprando o usando un servicio que ha sido producido a base de amargarle el día o la vida a alguien, o a millones…

      Algunos dirán que al menos así se da trabajo a la gente. Yo creo que quizás habría que empezar a pensar en la Tierra como un recurso limitado y bastante maltratado que deberíamos administrar entre todos, y no arrastrados por esa absurda carrera hacia el crecimiento infinito.

      • Parece que la estancia en china esta haciendo mella. Yo también estoy en china desde el 2011 y tengo el mismo sentimiento. Estamos destrozando la tierra. Lo peor de todo es que a veces tengo la sensación de no encajar ni en China ni en EH en forma de pensar sobre la naturaleza.

        Zure izenagatik euskaraz badakizula esango nuke. nahi izanekero euskeraz jarraitu dezakegu hizketan.

        • Iepa Jon! Bai euskalduna naiz, beratarra.

          Nere kasuan ere txinako errealitateak ekologiari inportantzia handiagoa ematera bultzatu nau. Ikaragarria iruditzen zait hemen sortzen den kutsadura, eta dena gure kontsumo maila mantentzeko.

          Askotan esaten dute kontzientzia ekologikoa izateko lurra espaziotik ikustea bezalakorik ez dagoela, baina nere ustez txinara etorri eta aire zikin guzti hori ikusteak ere pareko eragina izan dezake, ezta?

          Bide batez, Kunming-en zaude?

          Esker mila zure iritzia partekatzeagatik eta ongi ibili !!

          • Bai, Kunmingen bizi naiz. Ni Amurrio ta Donosti artean pasa dut bizitza osoa. Atzerrian nagoenean donostikoa naizela esaten dut. Baina EH-an ezagutuko bazintudan Amurriotarra naizela esango nuke, eta ahoa harrotasunez beteko nuke hahaha.

            Nire bizitza estiloa aldatu egin dut hein garrantsitzu batean eta jada ez dut ia arroparik erosten, ahalik eta gehien egaldiak sahiesten ditut, plastiko kontsumoa erabat aldatzea nahiko nuke (baina txinan bizita… ia ia ezinezkoa dut) etab…

            Kasualitatez behin irakurri nuen esaldi bat ingeleraz,eta horrela zioen “Txinan geratzen dana ez da soilik Txinan gertatzen”, ekologiari buruz ari ziren… egoera larria da, baina… zoratu aurretik daukaguna disfrutatzen ikasi egin dut.

            Horregati diot, duintasuneko lana edo enpresa sortzeko nahiean bazaude…seguruenik etika edo moralaren bat por alto pasa behardo duzula, bestela zoramena soilik geratzen da.

            Etxera bueltatzeko intentziorik?

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