Cómo evitar que los investigadores vuelvan a casa, por la Universidad Pública de Navarra (y muchas otras)

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El pasado día 19 de mayo, el Departamento de Recursos Humanos de la Universidad Pública de Navarra publicó un nuevo concurso de contratación con decenas de plazas para profesores en diferentes categorías.

Para los que no estéis familiarizados con estos procedimientos de contratación, os diré que suelen ser de tipo “relámpago”, con unos plazos de apenas 10 días en los que hay que completar y reunir todo tipo de documentación, desde el programa docente para las plazas que nos interesen, hasta certificados académicos y profesionales, como el de la vida laboral, todos ellos debidamente actualizados.

Como os podéis imaginar, la incomprensible estrechez del plazo dificulta sobremanera las posibilidades de participar a quienes nos encontramos muy lejos de casa, y resulta muy complicado -además de costoso- hacer llegar los documentos a tiempo si no cuentas con alguien que los lleve en tu lugar a una oficina de correos o a la propia universidad (no se permite el envío de archivos digitales a través de correo electrónico).

Por eso, la verdadera clave para participar en el concurso con ciertas posibilidades estriba en tener algún “amiguete” en el departamento de turno que nos avise con la suficiente antelación, aunque, claro, siempre es más fácil acordarse de los que se han quedado que de los que se marcharon.

¿Sorprendidos por el modo en que funciona el sistema? Pues esperad, que todavía hay más.

Y es que, incluso aunque alguien se apiade de nosotros y nos dé el chivatazo con la condición de que no corra la voz, como ha ocurrido en mi caso y el de muchos otros, luego te encuentras con requisitos tan comprensibles como el que muestro a continuación, aplicado a la contratación de “profesores asociados” (enlace a la fuente aquí):

“Acreditación de la actividad profesional relacionada con la actividad de la plaza y del ejercicio actual de su actividad profesional fuera del ámbito académico universitario“.

“Las certificaciones que acreditan el ejercicio actual de la actividad profesional (informe de la seguridad social, certificado de administraciones públicas, justificante de colegiación, Impuesto de Actividades Económicas), deberán estar actualizadas. Conforme a las bases no se admiten copias de contratos laborales ni certificados de entidades que no sean administraciones públicas.”

Para que nos hagamos una idea, si resulta que yo trabajo en China para una empresa privada, ¿cómo certifico mi actividad profesional actual si los contratos no sirven? Incluso cuando pudiese conseguir el documento de turno de la administración pública, dichos certificados se imprimen generalmente en mandarín, y traducirlos al inglés o al español exige unos plazos que prácticamente imposibilitan la participación en el concurso.

Por otra parte, aquellos que nos encontramos con una beca en el extranjero nos vemos automáticamente excluidos de las plazas para profesores asociados (la categoría más barata y habitual de contratación), ya que la normativa exige que los candidatos estén ejerciendo una actividad profesional relacionada a la plaza de profesor pero ajena al ámbito académico, aunque la definición de actividad relacionada brilla por su ausencia a la hora de especificar el carácter de las acreditaciones.

Resultado de la jugada: un candidato que se dé de alta como autónomo días antes del concurso o que sea contratado por algún conocido puede acceder a las listas provisionales, aunque conste como panadero, mientras que yo, que me he pasado cuatro cursos anuales investigando las universidades, las empresas y la estrategias de desarrollo de China me quedo fuera, aun presentando certificados de prácticas realizadas en centros de enseñanza privados.

En resumen, aunque la normativa está supuestamente diseñada para asegurar que accedan al puesto personas que tienen experiencia fuera de la universidad, su redacción ni siquiera determina la duración mínima de dicha actividad profesional, y acaba siendo una muestra más de lo chapuceros que podemos llegar a ser hasta en los niveles más altos del conocimiento.

¿Os parece que esta es la forma de facilitar el regreso de los que hemos salido a formarnos y trabajar a destinos como el mío? Se supone que los investigadores como nosotros tenemos un plus de valor por haber ido donde otros no han necesitado o no han querido ir, pero yo no me estoy encontrando más que requerimientos adicionales y poco razonables a la hora de emprender mi regreso y tratar de contribuir a la provincia que costeó la mayor parte de mi formación.

La situación me parece cuanto menos denunciable, ya que, en la práctica, el sistema de contratación no solo dificulta terriblemente la participación de los investigadores marchados, sino que además muestra un claro sesgo en favor de los aspirantes que cuentan con contactos en el mundo de las empresas o aquellos que no tienen reparos en utilizar la ley para hacer la trampa.

¿Así se espera combatir la endogamia dentro de los departamentos? Pues estamos arreglados.

Estoy seguro de que, como yo, habrá cientos de investigadores que nos vemos sistemáticamente apartados de este tipo de procesos por la indiferencia del personal administrativo, por las mismas complicidades que han ennegrecido la política y las instituciones del país, y por el simple olvido hacia quienes recibimos una patada en el culo o nos fuimos con la esperanza de poder volver y aportar nuestra experiencia.

Por eso, desde mi humilde posición, pido a quienes sean responsables de este tipo de atropellos burocráticos que reflexionen sobre su labor, porque ellos tienen una responsabilidad directa sobre la capacidad de este país para recuperar la inversión en formación y evitar que otros se aprovechen de lo que hemos pagado entre todos.

Nada más por mi parte. Me despido con el mejor saludo para quienes estén en la misma situación y con una mano tendida para cualquiera que desee unirse a esta demanda.

Javier Telletxea

5 comentarios en “Cómo evitar que los investigadores vuelvan a casa, por la Universidad Pública de Navarra (y muchas otras)”

  1. Mucho ánimo. Todo es un mamoneo y está hecho para lo que está. Sin ir más lejos la beca que me dieron a mí para venir a Taiwán aun siendo de la oficina comercial de Taiwán en España no sé porqué pero se hizo cargo de la adjudicación un instituto gallego. Pues bien, salen los ganadores de las becas y me encuentro con que la primera persona agraciada, tras una simple búsqueda en Google, trabaja en el mismo instituto gallego.

    Pues eso, yo me creo todo, el amiguismo y enchufismo al poder.

    1. Muchas gracias, Toni.

      Efectivamente, las becas universitarias son otro tema que se las trae. Cuando comencé mi doctorado, los profesores a cargo de los proyectos con financiación solo firmaban las solicitudes de los estudiantes “de casa” o a los “conocidos”. Entonces aluciné bastante cuando descubrí las preferencia que tenían algunos responsables por ciertos estudiantes que ni siquiera provenían del área de ciencias sociales.

      Sin embargo, tras dar mucho la lata, empeñarme y generar algún que otro momento de tensión, logré que me firmasen la solicitud. Al final, me dieron la beca porque saqué casi un punto de ventaja sobre un total de 4 o 5 al siguiente aspirante, pero me consta que no siempre gana el más apto, y cuando analizas desde dentro las relaciones entre el profesorado que tenemos te das cuenta del cachondeo que tienen montado.

      Deberíamos hacer algo al respecto entre todos, igual que se está haciendo en el ámbito de la política, para que la universidad sea un espacio más transparente y libre de este tipo de tramas.

  2. Creo que hay quejas y quejas aqui. Yo no investigo en España, y por supuesto ni me planteo volver, pero para que te lleguen las ofertas a tiempo no hay que tener ningun `amiguete’ (al menos no necesariamente). Con suscribirte al servicio RSS que tienen el 99% de universidades, incluso en España, te llegan las ofertas al instante.

    Luego está el… pliego ese. Yo que me empezaba a quejar ya del nivel de burocracia en UK y leo el PDF. 13 páginas. Tela (el `pliego’ de mi último contrato eran 3 páginas y ya me sabía largo…). Yo tengo claro que donde no me quieren, no voy :/

    1. Claro que te llegan los avisos oficiales, pero tú solo cuentas con 10 días de plazo, mientras que a los que tenemos amiguetes (o alguno que se apiade) nos avisan semanas antes. Ahí está la clave del asunto. ¿A ti te parece que en 10 días puedes preparar un programa docente (sin saber previamente qué asignaturas saldrán), reunir todos los documentos necesarios y enviarlos por correo o en persona estando tan lejos?

      Y eso por no hablar de que, al final, a esas plazas de profesor asociado muchos se cuelan con esos truquillos de darte de alta como autónomo o pedir a un colega que nos contrate. En fin, para quienes estén dispuestos a hacer todos estos malabares desde el extranjero, el plazo es simplemente ridículo, pero quizás me equivoque y resulta que soy demasiado lento para estas cosas.

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