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Los años de oro del acordeón en tierras chinas

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Antes de viajar a China siempre me había imaginado su música como un mundo dominado por la ópera de Pekín, el erhu y otros elementos de sonoridad esencialmente exótica para el occidental medio. De hecho, así es como me la presentaron en los cursos de mandarín a los que asistí, y así la seguí entendiendo hasta el año nuevo chino de 2012, cuando un buen amigo de Cantón me invitó a pasar unos días con su familia.

Un día en el que no teníamos nada especial que hacer, dicho amigo me llevó a visitar a su antigua profesora de música, detalle bastante habitual entre los estudiantes chinos. Yo daba por hecho de que habría aprendido a tocar algún instrumento tradicional chino, o a lo mejor el piano, que está entre los preferidos por los padres de medio mundo. Así pues, me extrañé mucho cuando comprobé que se trataba del acordeón, y casi ni me lo creí cuando le escuché tocar sentado en su silla, de forma tan similar a como hacía mi tío con su trikitixa.

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Apenas una semana después, hablé sobre el tema con mi novia, quien proviene de una familia de músicos, y me volvió a dejar de piedra cuando me reveló que tanto su padre como un par de tíos suyos sabían tocar el acordeón (foto superior).

De hecho, aunque la demografía china da para infinidad de datos curiosos como este, en el año 1996 se contabilizaron más de 300.000 estudiantes de este popular instrumento, e incluso es posible que China sume más acordeonistas que el resto de países del mundo juntos.

La edad de oro del acordeón en China tuvo lugar entre los años 80 y 90 del siglo pasado. Durante aquel periodo se crearon numerosas organizaciones dedicadas a su enseñanza, se celebraron festivales nacionales e internacionales, y algunos de sus interpretes más virtuosos llegaron a disfrutar de la fama, como es el caso del maestro Yang Yi, al que podemos ver en el siguiente vídeo.

Pero, ¿cómo llegó el acordeón a China?

De acuerdo con lo que he podido leer en inglés y en chino, la llegada de este instrumento no se produjo hasta 1926, es decir, casi un siglo después de haber sido desarrollado en Europa, aunque los entendidos en su evolución suelen identificar sus raíces en el Sheng, un órgano de boca desarrollado en la propia China hace más de 3000 años. Al parecer, el Sheng se extendió por Rusia durante el Siglo XVIII y en su camino hacia el oeste inspiró la construcción de otros instrumentos de lengüeta libre, entre los que se encuentra el propio acordeón.

En cualquier caso, durante su primera década en China el acordeón tuvo una vida social más bien tímida, debido principalmente a la ausencia de profesores, situación que cambió al inicio de la Segunda Guerra Mundial, cuando una gran cantidad de rusos, entre ellos unos cuantos acordeonistas formados, se refugiaron en el noreste de China. Las actuaciones y lecciones de los músicos rusos animaron a los aficionados chinos, y el gusto por el acordeón halló el sustrato necesario para florecer.

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No obstante, lo que realmente dio alas al acordeón fue el apoyo recibido por el Ejército Popular de Liberación, uno de los agentes culturales más activos y decisivos en la China de los años 40, 50 y 60. De hecho, las bandas y orquestas militares estaban encantadas con la portabilidad del acordeón, que se presentó como un cómodo sustituto para el piano.

El acordeón acompañó a las tropas revolucionarias en numerosas batallas, incluida la Guerra de Corea, hecho que en parte explica la enorme importancia de este instrumento en la República Popular Democrática de Corea, de la cual se cuenta que todos sus profesores debían aprender a tocarlo para ejercer la profesión.

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Sé que puede sonar un poco extraño que un ejército tenga semejante peso en la vida cultural de un país, pero en China, el ejército, el partido y las unidades de producción económica formaban un todo a menudo indiferenciable en el que uno debía convertirse en soldado para poder acceder a ciertos niveles formativos. Y en ese sentido, los acordeonistas tuvieron mucha suerte, ya que mientras otros instrumentos o expresiones artísticas eran denunciadas por su supuesto carácter anti-revolucionario, el gobierno chino apoyó al acordeón y ofreció un salario a quienes se dedicaran a su enseñanza.

Pero además de dedicarse a dar clases, aquellos profesores se preocuparon de alzar el acordeón a un nivel superior de reconocimiento, objetivo que se conquistó a través de hitos como la creación de Orquesta de Acordeón de Pekín (1962) y la Sociedad del Acordeón de China (1963), bajo cuyo amparo se compusieron y extendieron temas de gran popularidad.

Gracias al apoyo recibido por parte del régimen, el acordeón atravesó la Revolución Cultural (1966-1976) sin problemas e hizo de los años 80 su época de esplendor. En aquella década los acordeonistas chinos se codearon con sus homólogos de talla internacional, y varios de estos últimos fueron invitados a tocar en China, entre ellos la estadounidense Joan Cochram Sommers.

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Como era de esperar ante semejante auge, los acordeones de producción china también vivieron años de grandes ventas, y marcas pioneras como Parrot, fundada en 1950, llegaron a convertirse en toda una insignia para el creciente número de aficionados y profesionales del gigante asiático.

En el año 1990, algunas de las organizaciones más destacadas del país se reunieron para crear la Sociedad China del Acordeón, la más grande a nivel nacional, con miles de miembros y numerosos festivales internacionales a sus espaldas.

En cuanto a las dos últimas décadas, como era de esperar, la apertura de China a la cultura occidental hizo que el acordeón tuviese que competir con instrumentos que resultaron más atractivos para las nuevas generaciones, pero todavía hoy sigue sonando en muchos conservatorios, escenarios y calles de China, donde es posible que sorprenda a algún que otro occidental despistado.

Comments

  1. Ja, hermoso artículo, y que sorpresa linda encontrar que en un lugar distante suena música parecida a la que uno escuchaba de chico en su hogar.
    Siendo de Argentina sería como escuchar que en India es de uso común el bandoneón o el charango.
    De todas formas la música tradicional china también me resulta muy atractiva, para tranquilizarse, relajarse o concentrarse en el trabajo.
    Muy buena entrada 🙂

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