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El honorable manual del conductor cabrón

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Una de las cosas que menos echaba de menos de China es su tráfico, y no solo por su nivel de saturación o por la cantidad de contaminación que arroja, sino porque, día sí y día también, los conductores chinos demuestran un pasotismo olímpico hacia las normas de circulación. De hecho, en China existe toda una serie de hábitos de carretera instaurados tras años y años de llevar la contraria a la dirección general de tráfico y al propio sentido común.

El grado de despropósito es tal, que a veces incluso me pregunto si no existirá un texto dedicado exclusivamente a extender el mal sobre la carretera, es decir, una especie de “manual chino del conductor cabrón” que se entrega nada más obtener el permiso y que explicaría la asombrosa velocidad con la que los chinos se olvidan de las normas más básicas del código. Yo me lo imagino con indicaciones tal que así:

A los peatones ni agua:

Camarada conductor, nuestro país no se sumergió de lleno en la carrera industrial para que acabásemos obedeciendo a los mindundis que no utilizan máquinas para desplazarse. Cada vez que un compatriota tiene la oportunidad de comprar un coche o una moto y renuncia en favor de sus malolientes pies, China se aleja un poco más del sueño de ser el país number one del mundo. Los despreciables gastasuelas son el enemigo de nuestra gloriosa economía y si Deng Xiaoping se levantase de su tumba enviaría todo un ejército de cosechadoras Zukai para barrerlos de las calles.

Este noble principio también es aplicable a los agentes de tráfico. Respete en lo posible a los que vayan en coche, pero despipórrese de los que trabajan a pie, y si ve alguno despistadillo métale un buen susto con el parachoques, que si no se aburren todo el día sin hacer nada.

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Escale en la jerarquía viaria o sufra:

Disculpe que le señalemos una obviedad, pero aquí el que tiene el cacharro más caro o más grande es el que manda.

Si usted frena o detiene su automóvil en la calzada y ve que un ciclista le va a adelantar, lo preferible es que abra la puerta justo cuando pasa para que se pegue el batacazo padre y aprenda la lección. Al mismo tiempo, en caso de que conduzca un Mini o algo todavía más ridículo, tiene que aceptar la posibilidad de acabar empotrado en los bajos de un todoterreno o un camión de la basura, igual que el ñu de la sabana acepta convertirse en el desayuno del león.

Por último, si usted es el lamentable propietario de una moto eléctrica y se encuentra con un atasco, recuerde que puede hacer uso del carril auxiliar, también denominado “acera”, pero hágalo siempre circulando lo más rápido posible y tratando de pasar tan cerca como pueda de los viandantes, para que no se les olvide lo patéticos que son.

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Las rayas del suelo son para los pringados:

Volvamos a la analogía de la sabana. ¿Qué es eso de los “pasos de cebra”? Para el león, la cebra no es más que un cacho de carne fresca con patas, así que antes muertos que parar ante un rebaño de hamburguesas. Por cierto, en caso de que atropellase a algún peatón o ciclista que se atreviese a cruzar por dicha franja, lo mejor es que se asegure usted de que queda bien fiambre, porque todo el mundo sabe que el peatón muerto sale mucho más barato que el peatón lisiado.

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Un mundo sin intermitentes es un mundo mejor:

Los intermitentes de los vehículos son otro invento inútil y deshonroso de esos occidentales holgazanes. Un leopardo de las nieves no necesita que la cabra montesa le haga señales con los cuernos para indicarle cuándo puede morderle el culo. El leopardo está siempre alerta y se desliza por su entorno con agilidad y elegancia hasta que consigue lo que quiere. Solo un leopardo torpe e inexperto acaba despeñado por el barranco. No sea usted el leopardo monguer.

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Rojo y verde son colores con significados relativos:

Es posible que durante los cursos de conducción le dijesen a usted que las luces rojas obligan a parar el vehículo, pero eso no son más que patrañas provenientes del diabólico Occidente. El rojo siempre ha sido el color de la prosperidad en China, de modo que los camaradas al volante de pepinazos lo pueden interpretar como una invitación a pasar y lucir posición social.

En cuanto al verde, como usted bien sabrá, se trata de un color que los chinos asociamos a la humillación del adulterio. Así pues, cuando se encuentre con un hombrecillo de este color, piense en los cuernos de nuestro querido Wang Baoqiang y aplaste el acelerador a fondo, sobre todo si gira a la derecha, que para algo tienen piernas los peatones.

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Utilice la bocina siempre que pueda:

Es completamente absurdo que un automóvil venga equipado con una buena bocina y no pueda hacerse uso de ella más que en contadas ocasiones. Así pues, no sea usted un panoli y aproveche esos decibelios siempre que pueda, ya sea para hacerse respetar en la carretera o para tararear su canción favorita. Ah, y si conduce su moto por la acera, asegúrese de que cuenta con el modelo de bocina más estridente del mercado y macháquela sin piedad cada vez que se cruce con un transeúnte.

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Solo los cobardes miran antes de incorporarse:

A ver, ¿la carretera a dónde apunta? Hacia delante, ¿verdad? Pues siempre que no haya algo bien gordo obstaculizándola, usted conduzca raudo y confiado. ¿Que la vía por la que circula se incorpora a otra? Usted solo piense en el salmón canadiense y la manera en que desciende valeroso desde el río al vasto mar. El salmón solo mira a los lados cuando hay osos, pero en China los osos comen bambú… y ya me perdido con los símiles del mundo animal, pero se me entiende.

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NOTA DEL AUTOR

He decidido tratar este tema con humor porque si me lo tomase a mala leche viviría amargado por la cantidad de accidentes horribles que se producen cada año en este país. De hecho, no paso un día sin presenciar imprudencias de alto riesgo en el kilómetro y medio escaso que separa mi casa del trabajo. Por eso, a todos los que visitéis China os recomiendo encarecidamente que prestéis muchísima atención en la carretera, incluso cuando crucéis un semáforo en verde, porque os podéis jugar la vida.

Comments

  1. AMEN!!! Yo soy conductor en China (me saqué el carnet) y soy el único que por conducir como dios manda se lleva bocinazos y me he librado de algun que otro choque. Te olvidaste el de “para qué frenar cuando el de alante frena de golpe si puedes esquivarlo e incorporarte al carril de al lado sin mirar si hay coches a tu lado XD

    • Ya te lo he dicho varias veces, ¡hay que tener valor para conducir en China!

      Me parece fenomenal que respetes las normas y a ver si se les va pegando algo a tus vecinos de Chengdu, porque no es ni medio normal el poco respeto que le tienen a la carretera. Yo me acuerdo que un amigo me decía que los chinos conducían muy bien, y es verdad que muchos desarrollan una gran habilidad al volante después de años circulando en el caos. Pero ser bueno manejando el coche no implica ser buen conductor. Lo siento si los lectores chinos se enfadan, pero yo creo que en China hay demasiada gente que no tienen ni idea de conducir de forma responsable, sobre todo en las ciudades en desarrollo.

      Otra cosa con la que flipo es el poco respeto que le tienen a los guardias de tráfico y lo curados de espanto que están estos últimos. El otro día le decía a mi mujer: “este desmadre se acaba en cuanto empiecen a meter multazas a los infractores”, pero ella opinaba que es poco probable que se pongan duros con las normas y que los conductores pasaría de pagar las multas o se pondrían farrucos con los policías. Para que luego digan que aquí la gente vive atemorizada por las fuerzas del orden 😆

      • Una amiga china que he hecho recientemente me comentaba que llegando a un cruce preguntó si debía frenar y su profesor le dijo: “ahora es cuando tocas el claxon con todas tus fuerzas”. Y a ella se le desencajó la mandíbula.

        Europa del Este (donde vivimos) le parece un sueño en comparación. Y yo lo flipé. Con vuestras explicaciones ya lo entiendo mejor.

        • En China hay dos exámenes de conducir prácticos. El primero es en una especie de circuito donde tienen que realizar diferentes maniobras, incluido el aparcamiento, y lo cierto es que está bien para que se centren en las claves del manejo. Luego viene el examen en carretera, que se está poniendo cada vez más difícil, pero que hasta hace poco era una broma y mucha gente lo consideraba el más fácil de los tres. Pero para que te hagas una idea, incluso dentro del nuevo reglamento, la prueba de circulación en ciudad puede ser de solo 3 kilómetros (ese es el mínimo).

          Supongo que a medida que los de la DGT china se pongan duros la gente empezará a respetar las normas, porque, como ha comentado alguno en Menéame, la mayoría sabe muy bien que se está saltando las normas. Otro usuario comentaba también que las malas maneras al volante o al manillar se pueden deber a que en China todo el mundo usaba la bici hasta hace nada. Desde luego, esta última es una cuestión a tomar en cuenta, pero yo creo que al final unos y otros se escudan en la conducta colectiva o en el hecho de que, irónicamente, resulta más peligroso cumplir las normas cuando todo el mundo pasa de ellas.

  2. Vivo en Malaga y aqui la realidad no es muy diferente a lo que describes. Me gustaria poder tomarmelo con tan buen sentido del humor. Pero me supera

  3. En Mexico tenemos a un pintoresco personaje al que se le llama “Don Vergas” veo que él fue quien enseño a los chinos a conducir.

  4. Em otros países de Asia y Sudamérica es exactamente igual

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