post

El culebrón del sistema antimisiles THAAD desde la perspectiva china

 

Quienes me lleváis siguiendo una temporada sabéis que no acostumbro a escribir sobre geopolítica. Siempre me ha parecido que este es uno de los ámbitos más peliagudos del periodismo, sobre todo por la dificultad de verificar las supuestas intenciones de los agentes implicados, tras las cuales se juega el futuro de millones de personas. Además, da igual lo mucho que te esfuerces en esta tarea, porque siempre corres el riesgo de acabar reducido a un simple cuñado o mancillado por una panda de ellos.

Por todo ello, en esta ocasión no aspiro a ofreceros un análisis neutral de lo que se supone que está ocurriendo con el despliegue del sistema THAAD en Corea del Sur, sino simplemente trasladaros mi impresión de cómo lo están interpretando y viendo los chinos interesados por este tipo de cuestiones.

Para quienes no sepáis nada sobre el asunto, permitidme resumir diciendo que este es un nuevo capítulo en la lucha entre los Estados Unidos y China por la hegemonía sobre esta región. Las autoridades militares de los EEUU explican que la instalación del escudo antimisiles, el primero fuera del suelo estadounidense, se debe a la amenaza norcoreana. Pero, como cabía esperar, ni los chinos ni los rusos están dispuestos a aceptar la presencia de un sistema de radares y de detención de misiles capaz de penetrar cientos de kilómetros en su territorio.

Desde luego, el gobierno de los Estados Unidos sabe que su medida no resulta del todo razonable, porque su opinión pública es muy consciente de que ellos nunca aceptarían que China o Rusia construyesen algo parecido en Cuba, por poner un ejemplo de algo que por poco causó la Tercera Guerra Mundial en 1962. Quizás por eso, los grandes medios de comunicación estadounidenses no están hablando demasiado sobre el tema, o no le están dando la importancia que se merece, y da la sensación de que se están apresurando a que el sistema esté en marcha y China lleve las tensiones a otro nivel. Pues bien, si eso era lo que buscaban, lo han conseguido con creces.

En las últimas semanas, los consumidores chinos han llevado a cabo diversos actos de boicot contra numerosas marcas surcoreanas, entre ellas la propia Lotte, a la que el gobierno surcoreano pasó el marrón de ceder los terrenos necesarios para instalar el armamento estadounidense. Por cierto, entre los opinadores e internautas chinos ya hay quienes están seguros de que la elección de esta empresa, mitad japonesa, se hizo con la intención de repartir las represalias chinas con el país del sol naciente, aunque por ahora no ha habido esa suerte.

Desde el no a sus tecno-retretes y a su pop enlatado, pasando por los 3400 turistas de un crucero (abajo) que se negaron a poner un pie en la península coreana, los chinos están castigando con ganas a la economía de sus vecinos y se están pitorreando de sus amenazas. Hace un par de días, ciertos agentes surcoreanos hicieron saber que su país iba a dejar de consumir la famosa cerveza china Tsingtao, pero los chinos respondieron que bastaría que cada uno de ellos se bebiera unas pocas cervezas para superar el consumo de toda la península por toda la eternidad.

¿Troleada suprema o cruda realidad? Desde luego, no cabe duda de que, con apenas 50 millones de habitantes, Corea del Sur tiene todas las de perder en esta lucha para obligarles a paralizar el despliegue del sistema THAAD.

Por su parte, los internautas chinos también están al corriente de que los coreanos han acusado al gobierno chino de orquestar el comportamiento de sus consumidores, pero aquí la opinión dominante es que la organización de dichos ataques se ha producido de abajo arriba. Entre la mayoría de mis conocidos chinos, por ejemplo, veo que su enfado se debe a que no entienden como un país cuya economía le debe tanto al mercado chino les ha traicionado de este modo. Por supuesto, siempre cabe decir que esta reacción se debe al lavado de cerebro nacionalista del Partido Comunista de China, pero a mí me da la impresión de que haría falta todavía más lavado de cerebro para que cualquier país mínimamente soberano aceptase semejante artilugio militar en sus proximidades.

Ahora bien, aunque las tensiones están escalando a niveles que no recordaba en años, merece señalar que, por el momento, el gobierno chino no ha emitido ningún ultimatum ni ninguna amenaza directa a los Estados Unidos. A mi modo de ver, esto se debe a la cantidad de fans de Sun Tzu que hay dentro de la élite política china, la cual ha optado por combatir esta amenaza dando rienda suelta a las represalias económicas y haciendo que los Estados Unidos sean derrotados antes de lanzar el primer misil.

Este es un juego que la ciudadanía china también entiende a la perfección. De momento, nadie ha salido a la calle a reclamar sangre yanqui o acabar con los imperialistas, porque cualquiera con dos dedos de frente sabe que ningún vecino de China correrá el riesgo de perder el acceso a su mercado a cambio de la seguridad estadounidense frente a Corea del Norte, la cual, admitámoslo, está muy lejos de suponer una verdadera amenaza para cualquier otro país que no sea la propia Corea del Norte.

Al mismo tiempo, los chinos llevan años convencidos de que son los Estados Unidos quienes animan a Japón, Filipinas, Vietnam o la propia Taiwan a reclamar derechos sobre el Mar del sur de China (denominado así por las potencias europeas cuando convenía forzar la apertura de sus puertos). Pero la experiencia les dice que, al final, la irresistible tentación de hincarle el diente a su jugoso y generoso mercado ha podido con todo. Muchos incluso se imaginan el asunto de forma jocosa y se divierten recordando que a China le basta dejar de enviar turistas o comprar plátanos para doblegar las pataletas de filipinos y vietnamitas.

¿No queríais capitalismo y globalización? Pues ahí tenéis el suculento mercado chino, bien abierto para cualquiera, pero cuidado con no enfadar a sus ciudadanos.

Otra cosa que no ha pasado desapercibida para los chinos es que los Estados Unidos han abandonado el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica. Las razones detrás de esta decisión pueden ser muchas, pero por aquí se huelen que los EEUU ya no quieren promover la cooperación entre los países de la región porque se han dado cuenta de que esta no hace más que acrecentar el poderío de China.

Al mismo tiempo, aunque a Donald Trump le gusta llenarse la boca con amenazas de bloquear productos chinos y traer las fábricas de vuelta, en China no hay nadie que se crea eso y la mayoría está convencida de que su país tiene cogidos de los huevos económicos a todas las potencias capitalistas. No sé si la en Europa o América sois muy conscientes de esto, pero China está llena de paisanos nuestros tratando de vender la moto como sea a sus consumidores, y esa es una realidad que empodera enormemente a los agentes económicos del país. Y ahora que el gigante asiático está a puntito para empezar a explotar su mercado interno, las pataletas proteccionistas de los “trumposos” suenan todavía más ridículas si cabe.

Así pues, con la batalla económica supuestamente perdida, para los chinos es natural y hasta casi les da un poco de gracia ver a los Estados Unidos forzados a hacer lo que mejor se les da, que no es otra cosa que ser los matones del panorama global. Y da igual que su nuevo juguete se venda como una medida “defensiva”, porque cada vez más gente dentro y fuera de esta región está en camino de entender que los problemas causados por “Corea la mala” se arreglan en cuanto los Estados Unidos dejen de meter sus narices donde hace tiempo que nadie les ha llamado.

Para terminar, os dejo una reflexión a titulo personal. Puede que en Europa nos hayamos acostumbrado a tener bases americanas por todas partes, pero en el mundo todavía hay países como China que luchan por mantener su soberanía en todos los aspectos, incluido el militar, y creo que esto es algo que deberíamos entender y respetar siempre y cuando no suponga una amenaza contra la soberanía de otros países. Un mundo enfrentado en dos bandos militares suena aterrador, pero resulta todavía más siniestro imaginarlo todo él subyugado bajo una sola bandera.

Comments

  1. Muy acertado el comentario. China aún está por empezar una de las 50 guerras que los EEUU han desatado en el siglo pasado

  2. Te digo hace tiempo,me he leído tu libro (pagando,claro)sigo la política china en la medida de lo posible y creo que haces un análisis muy ponderado de las relaciones Internacionales y la implicación de China en ella y estoy bastante de acuerdo.Creo que los americanos han tocado hueso y desconocen el poder blando y la dignidad del pueblo chino lo que nos puede llevar a un conflicto terrible.Al tiempo

Trackbacks

  1. […] El culebrón del sistema antimisiles THAAD desde la perspectiva china […]

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: