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El día en que fui a una charla sobre cultura china y casi nos llevan de putas

Esta anécdota tuvo lugar apenas un año después de mi llegada a China. Me encontraba en una de las provincias menos desarrolladas del país, en un programa de cooperación al que fui invitado sin saber muy bien cómo. Los demás delegados y yo, cada uno de un país diferente, acumulábamos ya una maratón de charlas dirigidas a familiarizarnos con la cultura china. Después de 2 ponencias sobre la historia del país y con las dinastías hechas un lío, nos preparamos para una nueva indigestión informativa, esta vez centrada en el tema del ocio. Pero contra todo pronostico, acabamos participando en una de las exposiciones más surrealistas que recuerdo.

Cuando uno piensa en el ocio chino lo normal es acordarse del consumo del te, el mahjong, o el tai chi. Pero nuestro profesor, al que me referiré como Dr. Biao, consideraba que la prostitución era una actividad de lo más representativa entre las formas de entretenimiento tradicionales. A lo mejor algunos pensáis que no hay nada de raro en ello, pero ahora que estoy más familiarizado con la idiosincrasia del gobierno chino, creo que los superiores del Dr. Biao le habrían cosido a collejas si supiesen de qué manera pretendía introducirnos a su honorable civilización. No en vano, aunque es muy fácil toparse con ofertas del oficio más viejo en hoteles y locales de masajes, hablamos de una profesión ilegal y perseguida en sus formas más descaradas.

La ponencia en cuestión arrancó con la tesis de que la prostitución fue el pasatiempo preferido de los hombres con dinero en la vieja China. Ahora bien, según nuestro experto, por aquel entonces irse de putas implicaba mucho más que tener relaciones sexuales. Al Dr. Biao le brillaban los ojos mientras nos explicaba que en los prostíbulos del pasado o qinglou (青楼) había meretrices cultas que sabían bailar, recitar poemas, cantar y tocar otros instrumentos aparte de la flauta y la zambomba. Luego nos contó que las geishas de Japón seguían aquel mismo modelo de negocio y -para asombro de todos- comenzó a lamentarse de que hoy en día es muy difícil encontrar prostitutas como las de aquellos tiempos.

La parte central de su ponencia consistió en un interesante repaso al sector, caracterizado por una enorme oferta de servicios baratos y de baja calidad. Al parecer, basta con menos de 10 euros para poder manosear y que te manoseen en algún rincón oscuro de la calle. Pero no estaba todo perdido, ya que nuestro ilustre ponente decía conocer a verdaderas artistas de los sentidos. Claro que el precio a pagar por una noche con ellas escalaba hasta los varios cientos de euros, todo un pastón por aquellos rincones del país.

También nos explicó que todavía hay algunas universitarias que recurren a la prostitución para ir tirando con los gastos, y que muchos karaokes les ofrecen trabajos que pueden ir desde cantar y brindar con los clientes hasta tener relaciones sexuales con ellos. Esto lo comprobaría poco después, cuando fui a uno de estos lugares de ocio acompañado solo de hombres y comenzaron a aparecer de la nada mujeres sospechosamente simpáticas.

No contento con el descoloque que llevábamos los oyentes, entre los que había varias mujeres, el Dr. Biao decidió dar un giro al estilo de su lección y preguntarnos directamente si habíamos probado las prostitutas nacionales. Como podéis imaginar, ninguno de nosotros respondió, pero Biao supo romper el incómodo silencio con la descacharrante sugerencia de llevarnos a follar al final del curso. Más tarde nos explicó que estaba divorciado y que a veces recurría a la prostitución para pasar un buen rato y no sentirse tan solo.

Como he dicho antes, la exposición del Dr. Biao sería tachada de totalmente inapropiada en cualquier programa de formación del gigante asiático. Pero por alguna razón, acabó siendo presentada ante un anonadado grupo de delegados occidentales. En aquel entonces se me ocurrió que a lo mejor el tema había sido elegido a posta por si a los empresarios del grupo se les presentaba la ocasión tras alguna cena de negocios. Pero luego me convencí de que aquella inolvidable charla no fue más que una de esas cosas curiosas que ocurren en un país que ha pasado de la sociedad feudal a la moderna en un tiempo récord.

Otro día quizás os hable con más detalle sobre este tema en la China del pasado y del presente, pero de momento os dejo con esta pequeña historia, la cual os prometo que es verídica. Espero que os haya resultado interesante y nos vemos en la próxima entrada de esta bitácora.

Comments

  1. Dentista says:

    Pero no has dicho lo mas importante, fuiste o no?

  2. Muy buena anécdota! Vaya profesor! Aquí en España sí trinufaría.

  3. https://m.sohu.com/a/155401860_123753?_f=m-index_top_news_3&from=singlemessage&isappinstalled=0

    haz el favor de controlar a los zagalicos, q parecen q han ligado.

    • Justo hoy me he enterado de la que ha montado ese español en los medios chinos después de montárselo con una china en plena calle. He estado leyendo los mensajes de wechat de uno de los grupos de emigrados que viven en Chengdu y decían que llevaba solo un día en la ciudad. Tenían que contratar al Dr. Biao para dar unas lecciones a los extranjeros antes de venir a China. Bonita fama nos van a dejar como la gente venga en ese plan 😀

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