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Sobre el nuevo escándalo de las guarderías en China y su problema de fondo

 

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La actualidad china lleva ya años viéndose salpicada por escándalos relacionados con las guarderías, uno de los temas que más indignación causan en una sociedad regida en gran parte por los vínculos éticos entre padres e hijos. En este mismo blog informé hace algo más de tres años sobre el enorme lío que se formó en Xi’an cuando varios jardines de la infancia administraron medicamentos antivirales a los niños sin consentimiento de sus padres. Ahora bien, prácticamente cada mes surgen noticias sobre casos de maltrato por parte de profesionales de la educación infantil, muchos de ellos pillados por las cámaras de seguridad instaladas en la mayoría de estos centros.

Sin embargo, esta semana se ha vuelto a llegar a un pico de indignación pública al airearse un caso que implica a la compañía RYB Education, todo un gigante chino del sector que comenzó a cotizar en el bolsa estadounidense hace apenas 2 meses. Al parecer, algunos de los niños matriculados en una de sus guarderías de Pekín contaron a sus padres que sus cuidadores les pinchaban con agujas y les daban unas pastillas blancas. No obstante, cuando los padres solicitaron revisar las grabaciones de seguridad, la empresa les negó tal posibilidad, lo cual motivó una denuncia a la policía, que sí ha podido acceder a dichas grabaciones, aunque todavía no ha habido declaraciones por su parte. Ahora bien, de momento ya hay dos detenidas; la primera de ellas una empleada de la guardería y la segunda persona acusada de difamar a la empresa con noticias presuntamente falsas.

La cobertura que han dado la mayoría de los medios no amplía más allá de los pinchazos y las pastillas, y apenas han comentado la posibilidad de que el jardín de infancia administrase los medicamentos para evitar que los niños enfermen y de ese modo seguir obteniendo ingresos. Pues en muchas de las empresas privadas de este sector se comprometen a descontar de la factura los días en que los niños falten. Es decir, hay claros indicios que apuntan a que podríamos estar ante otro caso como el de Xi’an y otros tantos repetidos con el mismo motivo y procedimientos, pero parece que los periodistas chinos están con miedo de escribir más de la cuenta, quizás por los tentáculos que podría tener una compañía tan grande.

Ahora bien, el caso ha destapado toda una colección de denuncias públicas que van mucho más allá de la administración de medicamentos y que hablan de todo tipo de abusos psicológicos, físicos y sexuales, aunque muchas de estas denuncias ya han sido eliminadas de las redes sociales y los medios en los que han sido publicadas, pero no sin antes levantar auténticas olas de indignación. Este sería el caso de la segunda detenida, cuya detención podría constituir una medida disuasoria para cualquiera que pretenda ir más allá de la versión de los pinchazos y las pastillas, y para delimitar la crisis a esta guardería en particular, no vaya a ser que se forme un revuelo en todo el país, pues si algo preocupa a los chinos es la formación y las oportunidades de sus hijos.

Mientras tanto, las autoridades correspondientes ya han anunciado una inspección de las guarderías a nivel nacional, aunque algunos internautas ya han vaticinado que el resultado de dicha inspección señalará a unas pocas manzanas podridas y no hablará del gran problema de fondo. Pues en un país con una orientación política socialista, lo lógico para quienes cojeamos de esa pata sería que se nos ofreciese una educación pública y de calidad desde los niveles más básicos, por aquello de que todos partamos de las mismas condiciones. Sin embargo, aunque en los últimos años se han producido ligeras mejoras en esta dirección, en China, más del 60% de las guarderías siguen siendo privadas.

En Pekín, los ciudadanos con el privilegio de estar empadronados pueden enviar a sus hijos a un centro de educación preescolar (no obligatoria) de calidad por menos de 1000 yuanes al mes, mientras que en la guardería afectada por este caso hay que pagar cinco veces más y ni siquiera se ofrecen garantías sobre el personal que tratará con los niños. Para quien se lo esté preguntando, en China los centros públicos ganan por goleada a los privados en calidad y estos últimos todavía son vistos como la opción de los estudiantes malos pero adinerados. Así pues, ¿por qué nadie elegiría una guardería privada? En realidad la gran mayoría huiría de esta posibilidad si pudiese acceder a una pública, pero el problema es que estas son muy escasas, en parte porque la educación hasta los 6 años de edad no es obligatoria, aunque ya es prácticamente imprescindible para competir en igualdad de condiciones.

Al mismo tiempo, el gobierno chino sigue convencido de que hay que limitar el éxodo rural e impedir el empadronamiento urbano (registro del libro de familia) a los llegados de fuera, a menos que lo hagan contratados por el Estado o por una gran empresa o que compren una vivienda, por lo que muchos no pueden enviar a sus hijos a los centros públicos del distrito en el que residen. Ante esta situación, muchas familias migrantes hacen el sacrificio de enviar a sus hijos a guarderías privadas esperando poder comprar una vivienda y regular su residencia para cuando lleguen a la educación obligatoria, pero aunque consigan dar el salto al sistema público de enseñanza con una preparación preescolar, cada vez está más claro que van a partir con desventajas y quizás con algún trauma de los que se sufren por el resto de la vida.

Obviamente, para el gobierno y el Estado, hacer frente a este reto exige ir mucho más allá de una inspección, pues lo que está en juego aquí es la igualdad de oportunidades de la ciudadanía China, y creo que eso es un asunto mucho más importante que la posible bancarrota de una de las empresas punteras del sector de la educación infantil. Veremos cómo evoluciona el asunto y, mientras tanto, esperemos que las autoridades estatales tomen cartas en el asunto de acuerdo con los valores del socialismo.

Comments

  1. Me gusta tu análisis muy ponderado en general de la actualidad china y soy seguidor fiel de tus vídeos y tú humor que comparto con mi pareja y también este artículo que denuncia la realidad de las guarderías chinas que espero corrijan como han hecho con la corrupción.Esperemos.

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