Qin

A Qin lo conocí en julio de 2012, durante un viaje infernal a la célebre Shangri-La. Ambos estábamos sentados en la misma fila, separados tan sólo por el estrecho pasillo del autobús. Apenas cruzamos una palabra hasta la breve parada realizada tras cuatro horas de curvas y terraplenes inverosímiles. Como habría ocurrido a la mayoría …read more →

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