¿Están China y Estados Unidos condenados al conflicto?

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De acuerdo con Kevin Rudd, ex-Primer Ministro de Australia y protagonista del TED Talk que os presento hoy, el entendimiento entre China y Estados Unidos será uno de los retos más grandes del Siglo XXI.

Rudd, quien es capaz de hablar y escribir en chino con fluidez, considera que el auge de China supondrá un gran cambio en un tablero geopolítico que ha estado dominado por potencias occidentales, de habla inglesa y cuño liberal democrático desde el reinado de Jorge III del Reino Unido (1760-1801).

El político australiano recurre a los precedentes históricos para recordarnos que, desde el Siglo XVI, 11 de 15 relaciones entre grandes potencias acabaron en desastres bélicos, y desconfía de la supuesta seguridad que ofrece la globalización económica, ya que la economía mundial también llegó a estar altamente integrada antes del estallido de la Primera Guerra Mundial.

Como podéis comprobar en el vídeo, que cuenta con subtítulos en español, Kevin Rudd otorga una gran importancia a los concepto y los sentimientos que Estados Unidos y China se han formado el uno del otro.

Por un lado, China seguiría sintiéndose humillada por las intentonas coloniales que siguieron a las Guerras del Opio o por el trato recibido tras el fin de la Primera Guerra Mundial, cuando los territorios chinos dominados por Alemania fueron entregados a Japón. Según Rudd, este sentimiento se vería alimentado por la presencia del poder militar estadounidense en la zona marítima y los países que limitan con China.

Por otro lado, China es muy consciente de que Estados Unidos no acepta su régimen político porque no garantiza los derechos humanos en los términos occidentales, aunque los Estados Unidos también tienen sus propios problemas en este ámbito, lo que a ojos de los chinos se traduce en una actitud arrogante e hipócrita.

En cuanto a la visión de Estados Unidos, de acuerdo con Rudd, estos se verían a sí mismos tendiendo una mano al desarrollo chino, como cuando favorecieron la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio, y se sienten ofendidos por considerar que China no respeta los derechos de propiedad intelectual. Además, los Estados Unidos no entienden su presencia militar en el Sureste Asiático como una forma de bloqueo para China, sino como una medida para evitar que extienda su poder más allá y acabe alterando el orden mundial.

Para Kevin Rudd, la solución a estas discrepancias pasa por fomentar un diálogo y formas de cooperación basadas en un enfoque realista y constructivo, de modo que lo prioritario sea desarrollar proyectos que beneficien a ambas partes, como los dedicados a la lucha contra el cambio climático.

Sin embargo, al final de su discurso, el ex-Primer Ministro australiano hace referencia a los problemas que la modernización de Australia causó a los aborígenes, y recuerda el día en que pidió perdón a sus representantes como un momento que marcó un antes y un después en las relaciones entre ambas partes. A través de esta comparación, el político destaca la importancia del ámbito afectivo en la resolución de conflictos, pero a mí me da la impresión de que también sugiere que los Estados Unidos o China, o quizás ambos, deberían disculparse por los errores cometidos en el pasado.

¿Qué os parece a vosotros?

 

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