Dominación y adaptación: el Occidente y Oriente del pensamiento racional

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El sociólogo Max Weber consideraba que una de las principales diferencias entre el pensamiento occidental y el pensamiento chino consistía en el sentido de su orientación racional. Desde su punto de vista, el cristianismo suponía un hito en el desarrollo de la racionalidad dirigida a la dominación, mientras que el confucianismo representaba uno de los ejemplos más claros de racionalidad orientada a la adaptación.

De acuerdo con sus explicaciones, la racionalidad “dominadora” se desplegaba “de dentro hacia fuera”, es decir, estaba basada en unos ideales metafísicos que actuarían como inspiración o como meta en la transformación del mundo.

Se trata de una lógica que podemos apreciar en muy diversas corrientes de pensamiento, desde el catolicismo, con su misión de “traer el reino de Dios a la tierra”, hasta el comunismo, en su intento de construir una sociedad regida por el principio de la igualdad.

Mientras tanto, la “racionalidad adaptativa”, fundamentada en una lógica “de fuera hacia dentro”, apostaría por la adaptación al entorno como solución a la problemática situación del ser humano sobre la tierra.

Tal y como señaló Max Weber, es posible que el confucianismo sea uno de los exponentes más claros de este tipo de racionalidad, aunque también podemos hallar su rastro en corrientes filosófico-religiosas como el taoísmo, o en obras tan relevantes como El arte de la guerra, de Sun Tzu.

Según la explicación del sociólogo alemán, esta diferencia básica de orientación se fundamenta en la propia visión del mundo y del ser humano.

Por lo general, aquellas corrientes de pensamiento erigidas sobre las bases de la racionalidad dominadora parten de la idea del mundo como un lugar incompleto en comparación a la perfección de los ideales que persiguen. Por tanto, en el fondo, dichas corrientes descansan sobre una visión “negativa” del mundo y de los seres humanos en su estado “natural”, y los rechaza mientras no sean transformados a la imagen de Dios, de la igualdad, de la justicia, de la riqueza, etc.

Sin embargo, las corrientes de pensamiento basadas en la racionalidad adaptativa aceptan el mundo y el ser humano de forma positiva, y no los consideran tanto objetos a transformar, sino más bien elementos a integrar o armonizar, o partes de la realidad entre las que tratar de establecer o mantener sinergias. Es por ello que, en el pensamiento chino, resulta más complicado hallar referencias a valores “universales” e ideales abstractos en el sentido que predominó en Occidente.

Esta es una diferencia de perspectiva que podemos detectar todavía en muchos aspectos de la vida social en China cuando los comparamos con sus homólogos en Occidente. Y, personalmente, pienso que los propios procesos educativos constituyen un buen ámbito para ilustrar dichas diferencias de enfoque.

Por ejemplo, en buena parte de los países occidentales desarrollados, consideramos que los estudiantes deberían desarrollar sus intereses a medida que se van formando, y en China ocurre algo bastante similar, aunque desde un enfoque diferente.

Lo típico (según la acepción de los tipos ideales de Max Weber) en el caso de la educación occidental es que padres y profesores animen a los niños a desarrollar sus habilidades y talentos, y que perseveren en sus “sueños” aun a pesar de las dificultades que se puedan presentar. Es decir, la forma de motivación obedece a un modelo idealista, según el cual, lo que viene de “adentro” puede vencer a los obstáculos que encuentre “afuera”.

Mientras tanto, en China, los padres y profesores también se preocupan mucho por canalizar el interés de los pequeños hacia determinadas actividades, pero no dan tanta importancia a la vocación, y prefieren que los estudiantes tengan una formación más variada. En lugar del ideal “esforzarse por conquistar los sueños”, aquí prima el ideal pragmático de ser fuerte y estar preparado para un cambio de planes inesperado.

Es decir, en lugar de hacer todo lo posible para que un estudiante inclinado hacia la música consiga ganarse la vida interpretando o componiendo, en China, lo realmente crucial es cultivar una fortaleza de espíritu y auto-disciplina capaces de conducir al éxito en cualquier faceta sobre la que sean puestos en práctica.

Como podréis deducir, cada uno de los modelos cuenta con sus ventajas y desventajas, y es posible que algunos de los tópicos asociados a cada cultura puedan ser explicados a través de estas bases.

Así pues, mientras el estudiante occidental parece preocupado por encontrar (como si ya estuviese ahí) y desarrollar su talento o su vocación en un área específica, el estudiante chino prefiere desarrollar su capacidad de esfuerzo para poder rendir al máximo en las oportunidades formativas que se presenten.

Pero, además, hay que tener en cuenta el contexto social sobre el que se desarrollan ambos procesos educativos, sin olvidar que el estudiante occidental apuesta por su vocación porque forma parte de una sociedad que reconoce y motiva su capacidad de transformar el entorno en el que habita, al tiempo que el estudiante chino opta por estar atento y aprovechar las opciones ofrecidas por unos agentes y un entorno menos sujeto a la transformación.

Esto podría sonar un tanto abstracto explicado así, pero quedaría ilustrado en el modo en que los padres chinos planean el futuro formativo y profesional de sus hijos, muchos de los cuales crecen conscientes de que gran parte de su éxito en el futuro dependerá del modo en que se amolden cada una de las fases de dicho plan (siempre sujeto cambios de dirección).

Y como muchos habréis vuelto a deducir, esa misma diferencia de enfoque en lo formativo podría ser aplicada a la política, que en Occidente es interpretada como una herramienta de transformación colectiva e individual, mientras que en China, además de otros países influidos por su cultura, podría ser entendida como un elaborado mecanismo de adaptación colectiva a las corrientes provenientes del ámbito global.

Así pues, cuando decimos que China “copia”  a Occidente, lo que en realidad ocurre es que China está integrando y “armonizando” elementos de modernización provenientes de otras potencias, y lo está haciendo como ejercicio de adaptación a un entorno que amenazó con tragársela en varias ocasiones a lo largo de más de un siglo de historia.

¿Significa eso que China vaya a permanecer sobre un modelo de pensamiento menos orientado a la transformación social? Es posible que así sea durante algún tiempo, aunque también es probable que la sociedad china acabe “integrando” esquemas heredados de la racionalidad “dominadora”, como parece estar ocurriendo a medida que avanza en su gigantesca experiencia de modernización.

4 comentarios en “Dominación y adaptación: el Occidente y Oriente del pensamiento racional”

  1. Hay una valoración que quizá no has expuesto o considerado: El resultado ante el fracaso.

    Cuando un occidental motivado “de dentro hacia afuera” fracasa, es un fracaso estrepitoso e invalidante. Por ejemplo, los niños que se presentan a Operación Triunfo y fracasan o los niños de las categorías inferiores del Madrid que fracasa. ¿Qué pasa luego con ellos? Pusieron tanto esfuerzo en ser líderes en ese campo que, si fracasan, están invalidados para hacer nada más. Son “juguetes rotos”.

    Cuando un oriental motivado “de fuera a adentro” fracasa, al ser un “multitalento” puede probar en otra área. Por ejemplo, cuantos sociólogos que conozco no encontraron hueco en su área y ahora sobreviven o triunfan en departamentos comerciales, RRHH, telemarketing, etc. Y hacen su vida con éxito y se adaptan al mundo.

    1. Muy cierto y pertinente lo que planteas.

      Francois Jullien tiene un libro muy interesante sobre el concepto de la eficacia en China, en el que plantea algo muy parecido a lo que dices:

      “Mientras que el hombre trágico choca irrevocablemente con potencias que lo superan y resiste para no ceder (eiken, la palabra clave del teatro sofocleo), el hombre de la estrategia se hace fuerte por ser capaz de administrar todos los factores en juego, porque sabe abrazar su lógica y adaptarse a ella. Uno descubre fatalmente demasiado tarde lo que le toca en suerte, como “destino”; el otro sabe descubrir por adelantado la propensión en acción pudiendo disponer de ella”.

      Por otra parte, y como bien apuntas con el ejemplo sobre los sociólogos, ambos tipos de racionalidad pueden hallarse en muchos otros contextos sociales.

      Aunque quizás es cierto que en China la flexibilidad de los estudiantes a la hora de amoldarse a otros cauces es todavía más acusada.

      En este país hay un dicho muy popular que reza algo así como “ten ambas manos preparadas para la acción” (做两手准备), en el sentido de tener siempre un “Plan B” por si las cosas se tuercen. Y además es una actitud que muchos profesores y padres fomentan de forma muy clara y explícita.

      Por otra parte, es posible que ello implique otras flaquezas, como la falta de “empuje” o “estiramiento” hacia metas innovadoras, aunque eso ya es otra cuestión.

      Muchas gracias por tu valioso comentario, espero poder contar con tu participación en el futuro.

  2. Teknikari elektroniko bat naiz oporretako lehen egunean. Goizeko bostak pasata dira, mozkor batzuk esnatu naute. Nire kontura txinera ikasten ari naiz eta teknikoa ez den zerbait irakurri nahi nuen, relaxatzeko eta ohera itzultzeko. Hiru ordu daramatzat zure bloga irakurtzen logurerik gabe, justo kontrakoa, geroz eta esnatuago nago zure post bakoitza arretaz irakurtzen. Jarraitu horrela idazten.

    1. Iepa Ide,

      asko pozten naiz bloga gustoko duzula jakiteaz, eta eskerrik asko irakurtzen igarotako denbora guztiagatik. Txinerari buruz, nik ere asko nere kabuz ikasi nuen, eta gainera txinan oso ohikoa da metodo auto-didakta.

      Zorte hoberena opa dizut hizkuntzarekin eta zure proiektuekin.

      Goraintziak Changchun-etik!

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