Hijos de la vergüenza

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Pese a sus últimas reformas en la aplicación de la pena capital, China es el país del mundo en el que más sentencias de muerte se producen cada año, tanto en términos absolutos como en términos relativos. Numerosas organizaciones pro-derechos humanos llevan tiempo denunciando esta situación y los medios de comunicación occidentales se hacen eco de ella de forma periódica, de modo que a casi todos nos suena este vergonzoso aspecto de la vida en el gigante asiático.

Sin embargo, en China, la pena de muerte también suscita otro tipo de vergüenza de la que quizás se hable menos. Me refiero a aquella que afecta a la familia y, sobre todo, a los hijos de los condenados a muerte, quienes se ven injustamente castigados por un Estado que se desentiende totalmente de los riesgos de pobreza y exclusión que les amenazan.

No en vano, hablamos de una cultura en la que la honra y la dignidad personal se cosechan en clave familiar, donde las personas no solo son marcadas los méritos y logros de sus progenitores, sino también por sus debilidades y faltas. Dicho de otro modo, en China, la estela recorrida por los padres pesa sobre los hijos mucho más que en la mayoría de países occidentales, tanto para lo bueno como para lo malo. Y este es un hecho que afecta de forma fatal a los hijos de los condenados a las penas más duras.

Afortunadamente, todavía hay quienes se oponen al estigma que el Estado y la sociedad imponen sobre estas víctimas del sistema penal. Y así lo demuestra el documental que titula este post, en el que se aprecia la labor de acogida realizada por Zhang Shuqin (aunque en el documental la llaman “Yang”), antigua oficial de penitenciaría y máxima responsable de los refugios/orfanatos conocidos como “ciudades del sol“.

Zhang vivió muy de cerca el drama de los hijos de la vergüenza durante los años en que trabajó como supervisora en el sistema de prisiones, hasta que en 1996 decidió abandonar su puesto y salió en busca de donantes para conseguir abrir su primer refugio en la provincia de Shaanxi. Tras años de dedicación, en los que se ha ganado el sobrenombre de “reina de los mendigos”, y pese a puntuales acusaciones de lucro, su organización cuenta ya con 9 centros que acogen a más de 500 niños.

Por supuesto, todavía quedan otros 600.000 afectados por la condena de sus padres, pero la iniciativa de Zhang ha conseguido llamar la atención de un país cada vez más preocupado por los efectos de sus leyes.

En cuanto al propio documental, dirigido por Elodie Pakosz, fue emitido la noche del 11 de enero en el programa Documentos TV de La 2, y quedó disponible en su página web hasta el 26 de enero, aunque todavía es posible verlo en Youtube.

Espero que os resulte de interés, aunque os advierto que contiene escenas y testimonios muy duros.

4 comentarios en “Hijos de la vergüenza”

  1. La idea de crear este post me llegó de manos del lector David de Dios, aunque de eso hace ya casi tres meses.

    ¡Muchas gracias por la sugerencia y por seguir el blog!

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