Vuelta al instituto, vuelta a la disciplina

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Sé que no es la primera vez que hablo de la disciplina en los centros educativos chinos, pero hoy os traigo un ejemplo real de las medidas a las que pueden llegar algunos institutos con la esperanza de elevar el rendimiento de los estudiantes.

Según ha informado la Red de Radiodifusión de China, el pasado 23 de agosto, el Instituto de Enseñanza Secundaria no obligatoria de Yanshi, situado en la ciudad de Luoyang (Henan), recibió a sus alumnos, la mayoría de entre 16 y 18 años, anunciando ocho nuevas normas para el curso 2014-2015.

El cartel informativo, apreciable en la foto superior, ha generado cierto revuelo en la ciudad y en los medios del país, pero no tanto por las prohibiciones que impone, ninguna de ellas novedosa para los jóvenes chinos, sino por la amenaza de expulsión sin previo aviso que pendía sobre las primeras cuatro de ellas, a saber:

-Prohibido pelearse dentro y fuera del instituto.

-Prohibido navegar por Internet.

-Prohibido robar.

-Prohibido celebrar fiestas de cumpleaños dentro del instituto.

-Prohibido llevar teléfono móvil.

-Prohibido tener un romance (chicos y chicas cogidos de la mano).

-Prohibido beber y fumar

-Prohibido hacer trampas en los exámenes (en caso de usar el móvil, expulsión directa).

En el caso de las cuatro últimas, los paneles informativos indicaban que la primera infracción sería castigada con la apertura de un expediente y una semana de expulsión dedicada a “reflexionar” sobre la falta cometida, mientras que la segunda incidencia supondría una expulsión definitiva.

Además, hay que tener en cuenta que una parte considerable de los estudiantes de los institutos chinos residen internos en el propio centro educativo, donde muchas de estas normas rigen a todas horas bajo la estricta vigilancia de tutores y jefes de estudios (cuyo salario puede variar en función de los resultados formativos).

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De hecho, en su particular cobertura de la noticia, el ya citado medio muestra dos notificaciones públicas del instituto en las que se anuncia la expulsión de un estudiante de 16 años por un periodo de un año, por saltar la valla que rodea al centro durante el primer día del curso, y la expulsión por una semana a otro que utilizó el móvil dentro de la residencia durante las horas de sueño.

La decisión del célebre instituto ha encendido una nueva mecha para el debate sobre el sistema educativo tras años de críticas por parte de estudiantes, expertos de la educación, intelectuales, y cada vez más cabezas de familia que dudan de la calidad formativa de los centros de enseñanza, donde la superación de los exámenes y de la selectividad se ha convertido en el fin primordial que parece justificar la disciplina más inverosímil.

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